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SIGNOS DE ALERTA T.E.A

Mi nombre es Olga, soy Psicóloga,especializada en Trastornos del Neurodesarrollo y formo parte del Equipo de trabajo de Món blau. Mi intervención en el blog se centrará más en analizar los últimos estudios que se hayan publicado relacionados sobre Psicología y Neurodesarrollo. A continuación y, como no podía ser de otra manera, recojo los últimos estudios sobre qué es el T.E.A y los signos de alerta tempranos.

Allá va...


Los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD) se caracterizan por afectar múltiples áreas funcionales de la conducta con intensidades y prevalencias variables. Concretamente, los trastornos del espectro Autista (TEA) vienen definidos como una desviación de los patrones normales del desarrollo que afectan, de forma más significativa, a tres áreas del comportamiento, tales como las relaciones sociales e interacción, el lenguaje verbal y no verbal, y los patrones de conducta.


La edad media de diagnóstico es el tercer o cuarto año de vida, aunque los síntomas centrales del TEA comienzan a ser evidentes entre los 6 y los 24 meses de edad. A pesar de ello, adelantar la edad en la que se busca detectar las primeras señales de alarma está plenamente justificado, ya que esto posibilitará una intervención temprana intensiva que pueda conducir a un mejor pronóstico a largo plazo. Es este el objetivo principal que perseguimos con el siguiente post en el que describiremos los síntomas que caracterizan a los niños con TEA desde el nacimiento hasta los dos años.


Los síntomas de los trastornos del espectro de autismo en los primeros dos años de vida.

Del nacimiento al primer año


Las primeras dificultades pueden observarse al final del primer año en el área social y comunicativa, ya que los niños con TEA se orientan menos hacia los estímulos sociales (miran poco a la cara, tienen dificultades específicas para responder al nombre, y realizan menor cantidad y variedad de gestos para regular la interacción social). En el área emocional, comienzan a mostrar importantes limitaciones para atender al malestar mostrado por otra persona y contagiarse de esa emoción, así como dificultades para su interpretación. En comunicación, dirigen menos vocalizaciones y gestos a otros, y se observa una tendencia menor a iniciar conductas de atención conjunta (entregar, mostrar y señalar cosas para compartirlas) o a hacer peticiones. Muestran limitaciones en la adquisición del lenguaje expresivo y receptivo (un número total de gestos inferior y menos gestos convencionales) y comienzan a aparecer dificultades en imitación, así como un repertorio restringido de conductas e intereses (rotan, giran e inspeccionan más los objetos visualmente, juegan con partes de los mismos y realizan la misma acción una y otra vez). Así mismo, pueden mostrar un temperamento mucho más irritable, con dificultades para calmarse y reacciones de malestar extremas.


Durante el segundo año de vida


A nivel comunicativo y social, a los 14 meses realizan pocos actos comunicativos para compartir la atención y para regular la conducta de otros. A los 18 meses, los déficits sociales y comunicativos son más claros, ya que los niños con TEA muestran dificultades para usar la mirada, responder al nombre, dirigir expresiones faciales, integrar la mirada con otras conductas comunicativas, dar y mostrar para compartir, y seguir la mirada o señalar. Así mismo, mantienen sus limitaciones específicas en la atención prestada a los estímulos sociales (miran más tiempo los objetos o cuando observan a la gente le miran más al cuerpo que a la cara). También tienen dificultades con el juego simbólico y presentan conductas e intereses repetitivos y conductas sensoriales atípicas. Entre 18 y 24 meses, dirigen actos comunicativos a otras personas con menos frecuencia y muestran una gran limitación para iniciar y responder conductas de atención conjunta.


En el lenguaje, desde los 18 meses presentan retrasos en su comprensión y expresión. Entre los 18 y 24 meses es característica la ausencia de vocalizaciones con consonantes, la menor cantidad de palabras utilizadas y la comprensión del lenguaje.

Al año y medio, en el área emocional, se observan dificultades específicas para dirigir amplias sonrisas a otra persona. Y a los 20 meses muestran una menor variedad de expresiones emocionales (atender a una persona que muestra dolor, contagiarse de su estado emocional y ofrecer consuelo) y menor interés por sus iguales.


Respecto a la imitación, se han encontrado dificultades entre los 12 y 18 meses, y en relación al juego simbólico entre los 18 y 24 meses. Así mismo, a partir de los 16-18 meses, los niños con TEA suelen mostrar más conductas repetitivas y estereotipadas con y sin objeto, así como alteraciones sensoriales. Entre los 18 y 24 meses, se hace más frecuente la presencia de movimientos repetitivos con objetos y con el cuerpo.


A los dos años, también son comunes las dificultades específicas de regulación emocional, así como la presencia de limitaciones para anticipar el refuerzo de los estímulos sociales, expresar afecto positivo y regular su estado emocional. Suelen mostrar también mayores niveles de actividad motriz, así como irritabilidad y dificultad para calmarse.


EDAD SIGNOS DE ALERTA

Berstein, 2010; Canal y cols., 2013; Hernández y cols., 2005; Palomo, 2011; Paula-Pérez y Artillas-Pallarés, 2014; Saldaña, 2011; Sánchez-Raya, Martínez-Gual, Moriana, Luque y Alós, 2015


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